EL AUTÉNTICO KRIYA YOGA
A pesar de las elevadas
afirmaciones de unos y otros, nadie está,
probablemente, tan autorizado como Shibendu Lahiri
(1939), bisnieto del célebre Yogui y padre
de familia Lahiri Mahasay (1828-1895), para difundir
las auténticas enseñanzas y técnicas
del Kriya Yoga en el mundo actual.
Aun así, él dice con total humildad
que los sabios no ejercen la autoridad y quienes
lo hacen no son sabios. Las organizaciones aseguran
la autoridad, aunque quizá a costa de la
autenticidad. Las congregaciones pueden crear una
mafia, y así lo más sagrado queda
totalmente al margen. El “cultismo”
no tiene cabida en los asuntos profundamente espirituales.
Lahiri Mahasay (Shyama Charan Lahiri), fue conocido
por los buscadores de la verdad en todo el mundo
a través del célebre libro de Paramahansa
Yogananda “Autobiografía de un Yogui”,
el cual se ha traducido a multitud de idiomas.
Shibendu tiene el privilegio de haber recibido el
proceso original del Kriya de acuerdo a la tradición
ancestral de los antiguos Rishis de la India, de
padre a hijo, generación tras generación.
Así este proceso ha pasado aquí, a
través de genes y conocimiento, de Shyama
Charan a Tinkori, de Tinkori a Satya Charan y de
éste a Shibendu, que fue iniciado por su
padre, el ya fallecido Satya Charan Lahiri, en 1960,
en el templo familiar “Satyalok”, D
22/3, Chousatti Ghat, Varanasi - 221 001 (India).
Kriya Yoga : Kriya significa acción y yoga
significa integración. Para el Kriya la importancia
reside en la integración de la conciencia
separativa, resultado de la incesante actividad
del pensamiento, en un estado de despertar en el
que se da una atención holística,
sin preferencias y libre de fragmentaciones mentales.
Esta integración no tiene lugar mediante
la conceptualización, sino a través
de los propios procesos perceptivos.
El Kriya deshace el condicionamiento y libera al
buscador de su karma pasado. Transforma de modo
esencial el burdo centro egoico del buscador en
una sutil y única individualidad que incluye
también lo universal. Disipando la ignorancia
acerca de nuestros propios caminos, trae la armonia
con la totalidad de la vida. Es una combinación
única de Hatha, Raja y Laya Yoga. Establece
al buscador en su estado natural, en el cual el
cuerpo recibe instrucciones únicamente de
las glándulas y los chakras, y el pensamiento
no interfiere entrometiéndose para crear
tensiones y problemas piscosomáticos. El
Kriya Yoga no cuenta historias, no se deja tentar
con el comercio de milagros que mantiene a la gente
entretenida con pobres consuelos que los dejan paralizados.
Las organizaciones que fomentan suposiciones y ficciones
se han rezagado en el camino hacia la verdad. El
Kriya Yoga anima a los buscadores a investigar si
el experimentador y lo experimentado pueden fundirse
en un movimiento unitario en el que no hay dualidad
de ningún tipo.
Como sus ancestros, Shibendu Lahiri es también
un padre de familia que ha pasado a través
de todos los aspectos de la experiencia humana,
de modo que el viaje espiritual no parezca demasiado
arduo para los buscadores. Recibió educación
universitaria superior y mantuvo económicamente
a su familia mediante trabajos remunerados. Sus
dos hijas y sus respectivos maridos son médicos
especialistas y su único hijo, también
casado, está doctorado en ingeniería.
Desde el 14 de Enero de 1988, Shibendu se dedica
exclusivamente a servir al Kriya Yoga. Año
tras año, viaja a través del mundo
invitado por devotos y discípulos. Ha visitado
USA (incluyendo Hawaii y Puerto Rico), Canadá,
Australia, España, Portugal, Italia, Francia,
Suiza, Austria, Sudáfrica, Isla de Mauricio,
Chile, Noruega, Singapur, Malasia, Alemania, Bulgaria,
Rusia, Nepal, Suecia, Holanda, Gran Bretaña
y por supuesto, diversos lugares en su propio país.
Shibendu Lahiri no tiene ninguna organización,
secta o culto. Tampoco ambiciona influir en nadie.
Sencillamente nos ofrece su invitación a
compartir la visión y el entendimiento que
ha florecido a través del proceso del Kriya,
generación tras generación, en la
familia Lahiri. Su misión es enseñar
la profunda espiritualidad de la India, como hicieron
sus antepasados. Su aspiración es ver que
los seres humanos viven en paz y armonía,
sin dolor, angustia ni enemistad; sin esta monstruosa
cultura que ordena morir y matar en nombre de alguna
bandera particular o de alguna falsa y fanática
idea.