MENSAJE 109
 
     
 
París, 10 de diciembre de 2006
 
     
 

Carta al kriyaban Joe, de Seattle (EEUU)


Fue muy agradable mantener un diálogo telefónico contigo, a pesar de la actual situación difícil de tu vida familiar y personal, y a pesar de la enorme distancia y diferencia horaria existente entre Seattle (EEUU) y París (Francia). De qué hermosa manera ocurrió en tu cuerpo una explosión de risa y alegría cuando Shibendu dijo:

¡Todo lo que hay bajo el sol tiene remedio, o no lo tiene!

Todos los fenómenos de la dimensión manifiesta de la existencia son impermanentes. Aparecen, permanecen un período y finalmente concluyen. Incluso las estrellas que emergen en el cosmos y existen durante millones de años, al final mueren en un “agujero negro”. La permanencia de todas ellas tiene una duración diferente en cada ocasión.

¿Puedes meditar sobre la impermanencia sin caer en la dualidad del observador y lo observado? Descubrirás entonces que no hay persona alguna en ninguna parte. De hecho, en la extraordinaria profundidad de esa meditación holística, ¡la energía de la sinceridad es tan grande que, incluso el “yo” y lo “mío”, como artefactos separados de apego y aversión, se desvanecen simultáneamente!

¡Y entonces uno se ve de pronto expuesto a una Inteligencia que todo lo impregna (Chaitanya), y que es tal vez el terreno donde sucede el juego eterno (Lila) de la creación, la conservación y la conclusión! Pero la Inteligencia en sí misma permanece no-manifiesta e incognoscible! ¿Por qué?

Todo lo que tiene principio y fin y es limitado e impermanente, también es manifiesto y cognoscible. Por lo tanto, aquello que no tiene principio ni fin, aquello que no nace ni muere nunca, aquello que es ilimitado y atemporal, aquello que es Vida e Inteligencia, debe permanecer no-manifiesto e incognoscible. ¡Esta verdad es Dios! ¡Dios, sin embargo, no es la verdad: es sólo una falsa fabricación y una formulación de ese mito estúpido que llamamos mente y cuyos componentes son la codicia, la credulidad y la culpa, el miedo, la fantasía y la frustración, la desesperación, el delirio y la dependencia, los sistemas de creencias, el fanatismo y la brutalidad!

Cuando la verdad de Dios te golpea como la descarga de un rayo, ¡tu cuerpo, tus glóbulos sanguíneos y tu médula ósea saben sin necesidad de conocimiento! ¡Entonces tu vida percibe sin experiencia alguna! Eso es la liberación absoluta con respecto a la mente, aun cuando la memoria siga funcionando con gran agudeza y precisión para llevar a cabo las tareas cotidianas.

Así que, por el amor de Dios, ¡nunca medites en Dios! ¡Ni en el “no-dios” de budistas, jainistas y comunistas; ni en el “Dios único” de judíos, cristianos y musulmanes; ni en los “Dioses múltiples” de los hindúes! Sencillamente, sé consciente de la verdad, de lo que es, de la impermanencia, momento a momento. No busques “lo que debería ser”, excepto en la esfera de la técnica. La Inteligencia Universal (Krishna) sigue siendo válida. Ésta es la permanencia fundamental. Nada más es permanente.


“Jiva Bhutam Mahabaho Yayedam Dharyate Jagat”
(Bhagavat Gita VII : 5)


JAI SRI KRISHNA